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	<title>El Ligre Fanzine &#187; Diálogos Escróticos</title>
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		<title>Diálogos Escróticos VIII: De la bondad y el bondage</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Oct 2004 11:33:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Escrotos De Tebas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Diálogos Escróticos]]></category>

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		<description><![CDATA[
Como si de una máquina del tiempo se tratara, os traemos un nuevo fragmento del texto que estamos intentado restaurar por el bien de la sociedad y la mejora del conocimiento colectivo. Nuestro grupo de expertos nos ha prometido que para finales de año habrán restaurado y traducido el texto completo, y entonces podremos sacar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="/pics/main/tales.jpg" alt="Escrotos" align="right" hspace="20" vspace="5" /><br />
Como si de una máquina del tiempo se tratara, os traemos un nuevo fragmento del texto que estamos intentado restaurar por el bien de la sociedad y la mejora del conocimiento colectivo. Nuestro grupo de expertos nos ha prometido que para finales de año habrán restaurado y traducido el texto completo, y entonces podremos sacar el libro completo de <em>De rerum falli</em> única y maravillosa obra del grupo de filósofos apodado Los Beodos.</p>
<p>Disfrutadlo.<br />
<span id="more-113"></span><br />
<strong>Pedón:</strong> -Entonces, según decís, la relación entre el alumno y su maestro es, por definición, noble y buena y del agrado de los dioses.<br />
<strong>Escrotos:</strong> -Efectivamente, Pedón siempre y en todas partes, y desde que los antiguos emprendieron esta marcha en el discurrir del saber.<br />
<strong>Axilas:</strong> -Así es como aprendimos nosotros, y así es como aprenderán los que tras nosotros vengan&#8230;<br />
<strong>Alelao de Sífilos:</strong> -Ello es así, nobles sabios, pero&#8230; según dicen, vosotros habéis afirmado siempre que las pasiones del cuerpo nos distancian del conocimiento de la verdad&#8230;<br />
<strong>E.:</strong> -&#8230;<br />
<strong>A.S.:</strong> -Y que el placer, cuando no está dirigido por la moderación y la ÃŽÂ¸ÃŽÂ¹ÃŽÂºÃŽÂ±ÃŽÂ½ÃŽÂ¿ÃŽÂ¼ÃŽÂµÃŽÂ®<sup>1</sup> lleva no sólo a la desviación del alma del hombre bueno sino también a la perdición de las normas que rigen la polis.<br />
<strong>A.:</strong> &#8211; Eres un alumno atento, Alelao, pero la soberbia del que se cree lúcido te ciego y no te deja ver que, si bien lo que dices parece ser cierto, no lo es en absoluto. Pues el alumno bueno y justo no sólo no cuestiona a su maestro sino que además se debe plegar con gusto a las sabias sugerencias de quien, por más edad y mejor condición, le muestra el camino&#8230;<br />
<strong>P.:</strong> -Pero, noble Axilas, la libertad es una de tus máximas enseñanzas, y en no pocas ocasiones has dicho a los que te han querido escuchar que sólo es justo el hombre libre, y que el esclavo no es ni justo ni injusto, sino simplemente obediente&#8230;<br />
<strong>E.:</strong> -Muy cierto es lo que dices, y demuestra que, como las mujeres y algunos animales inferiores, sabes repetir las palabras que has oído en boca de otros como si tuyas y nacidas de tu espíritu fuesen. Pero, sin embargo, no entiendes casi nada de lo que dices, o al menos no das forma a tus palabras a la luz de un intelecto brillante. Y es que el esclavo, como su condición pone de manifiesto y las palabras que has repetido muestran, no es responsable de sus actos y por tanto no es ni justo ni injusto&#8230;<br />
<strong>A.:</strong> -Por el contrario, el alumno, tanto el atento como el necio, se diferencia del esclavo justamente en su disponibilidad y es que, del mismo modo que se presta a escuchar las lecciones de su maestro, también puede marchar, pongamos por caso, a pasear por el campo o a beber una copa de vino. Por tanto, el alumno es libre y responsable de su condición y no se parece al esclavo más que el pájaro se parece al león.<br />
<strong>A.S.:</strong> -Pero, maestros, si bien es cierto todo lo que afirmáis, y no sólo eso, sino que siendo cierto es además bueno y justo, sigo sin comprender cómo puede ser bueno y justo que un alumno deba renunciar a su libertad para satisfacer los apetitos de otros&#8230;<br />
<strong>A.:</strong> -A veces, Alelao, me pregunto cómo acepté de tu padre tu tutela por tan escasa cantidad de dracmas. Y es que, bien lo sabes, mi paciencia tiene un límite y es el que fija la impertinencia de tus palabras&#8230;<br />
<strong>E.:</strong> -Buen Axilas, eres injusto con el hijo de tu amigo. Bien sabes que si un alumno se muestra débil en repetidas ocasiones, la falta no recae ni en el maestro ni en el alumno. Del mismo modo, el pastor que trata de enseñar a su ovejas el arte de la geometría no es culpable de que sus ovejas no aprendan, pero tampoco sus ovejas lo son de no aprender&#8230;<br />
<strong>A.:</strong> -Cierto, no sería culpable de la falta de aprendizaje de sus ovejas, poro sí de su elección, y es que habiendo elegido ovejas como alumnos, mostraría una gran falta de sensatez&#8230; Pero no nos desviemos del asunto, y es que si bien la libertad es un tema amplio y que concierne a la elección, sea de ovejas, sea de actitudes, el que nos pertoca es el problema del parangón del alumno con el esclavo&#8230;<br />
<strong>E.:</strong> -Así es, y es que lo que Alelao preguntaba era la causa por la que tú afirmabas que un esclavo no es como un alumno, y que la renuncia de uno no es equiparable a la renuncia del otro&#8230;<br />
<strong>P.:</strong> -Cierto, esa era la pregunta y la duda que, como alumnos nos obliga a cuestionar&#8230;<br />
<strong>A.:</strong> -¡Qué villano el hombre al que justa oír sus palabras vacías por el mero placer de hablar&#8230;<br />
<strong>E.:</strong> -Ciertamente, resolvamos la cuestión que hasta este lugar alejado nos ha: traído y tratemos de una vez de llevar a cabo lo que hemos venido a hacer aquí. Pues, bien la libertad del esclavo no es tal, puesto que como esclavo no es, libre, Y sus acciones vienen dictadas por la libertad de otro  , Por el contrario, el alumno es libre en cuanto que hace lo que la libertad de otros dictamina no por obligación sino por elección, y es que si no desea hacer lo que su maestro lo sugiere, puede simplemente marchar por donde ha venido o por donde le venga en gana&#8230;<br />
<strong>A.:</strong> -Por ello, el alumno que dice que renuncia a su libertad por causa de su maestro miente, ya que libremente renuncia o dice que renuncia, pues claramente su voluntad es la que le guía en su elección.<br />
<strong>AS.:</strong> -&#8230;<br />
<strong>E.:</strong> -Así, el esclavo que no cumple es castigado severamente en contra de su voluntad, mientras que el alumno que no cumple, simplemente no es premiado con el amor,de su maestro&#8230;<br />
<strong>P.:</strong> -Cierto, pero&#8230;<br />
<strong>A.:</strong> -Guarda silencio, Pedón, o no solo no serás premiado. sino que además recibirás un correctivo que no olvidarás. Y es que el diálogo, si eterno, recuerda más al infinito rumor de las esferas que al habla de los hombres, y bien es sabido por-todos que, el habla debe ir acompañada del gesto, y si lo dicho es bueno y justo, así ha de ser lo hecho&#8230;<br />
<strong>E.:</strong> -Y por tanto, bienamados alumnos, o como el alumno desobediente. del que hablábamos, os marcháis por el camino por el que hemos llegado aquí, o bien, y haciendo uso de vuestra libertad como el buen alumno, os despojáis de vuestras túnicas y os disponéis a reemprender, en el punto en el que lo dejamos, nuestra ejemplificación del buen y el mal amor entre los hombres buenos y justos&#8230;</p>
<p>Diálogos Escróticos, <em>De rerum falli</em>, Libro VIII, 216-218 h. Escrotos de Tebas, 378-321 a.C.</p>
<p><sup>1</sup> Término griego que, como es sabido, provocó una gran polémica entre Heidegger y la escuela de Baviera (1936), y que se resolvió con una doble traducción: en un contexto ético, se acepta el significado de &#8220;justedad en la medidaÃ¢â‚¬Â, mientras que en un contexto político-estético se interpreta como Ã¢â‚¬Å“bello en la medida de lo justoÃ¢â‚¬Â. N. T</p>
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		<title>Diálogos Escróticos (VII)</title>
		<link>http://elligre.tk/2004/09/12/dilogos-escrticos-vii/</link>
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		<pubDate>Sun, 12 Sep 2004 18:23:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>madelman</dc:creator>
				<category><![CDATA[Diálogos Escróticos]]></category>

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		<description><![CDATA[
Después de arduas investigaciones, hemos conseguido la traducción completa de otro de los diálogos escróticos.
Una vez más, podemos descubrir las mentes de los grandes filósofos de la antigua Grecia y aprender de esos conocimientos que nos han legado desde hace ya muchísimos años.

Dédalo de Rabanos: Gracias por recibirme a estas horas tan tempranas para tí, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="/pics/main/tales.jpg" align="right" hspace="20" vspace="5" / /><br />
Después de arduas investigaciones, hemos conseguido la traducción completa de otro de los diálogos escróticos.</p>
<p>Una vez más, podemos descubrir las mentes de los grandes filósofos de la antigua Grecia y aprender de esos conocimientos que nos han legado desde hace ya muchísimos años.<br />
<span id="more-110"></span><br />
<strong>Dédalo de Rabanos:</strong> Gracias por recibirme a estas horas tan tempranas para tí, gran Kondonus.<br />
<strong>Kondonus de Esparta:</strong>  Cierto es que normalmente no suelo estar despierto cuando el sol está en sus más altas cotas, pero ayer me acosté temprano, pues no lo hice solo; pero que te voy a decir a tí, Dédalo, si ya sabras que era tu hermana la que me acompañaba en mi alcoba.<br />
<strong>D:</strong>  Creía que nunca nos íbamos a sacar a mi hermana Apogéa de encima. Mi querido padre pensaba que teniendo 53 años ya nunca se iba a ir de casa.<br />
<strong>K:</strong>  Calla, desgraciado! No pienso permitir que eso que tu llamas hermana venga a vivir conmigo. Pero deja ya de decir tonterias y explica el motivo que te trae a mi humilde morada.<br />
<strong>D:</strong>  Perdón, maestro, no era mi intención ofenderte. En fin, el hecho que me trae hasta aquí es que el Oráculo me reveló una frase, seguramente llena de sabiduría, pero que yo no he podido llegar a comprender.<br />
<strong>K:</strong>  Normal, pues tus entendederas son bien limitadas, incluso si las comparas con un simple camello del desierto, así que dime cual fue la revelación del Oráculo para que yo pueda simplificarla de forma que tu poca capacidad de raciocinio sea capaz de captarla.<br />
<strong>D:</strong>  La frase en cuestión fue &#8220;No permitas que los ojos juzguen&#8221;. ¿Qué quiso decirme con esto?<br />
<strong>K:</strong>  Cualquiera que pudiera pasear por la calle sin hacerse sus necesidades encima, cosa que no es tu caso, sería capaz de ver el sentido de esa sencilla sentencia. Deja pues que te ilumine con mi sabiduría y te transmita el sentido de esas palabras.<br />
<strong>D:</strong>  Habla, oh maestro.<br />
<strong>K:</strong>  Dime, Dédalo, ¿qué es aquello que todos los hombres creen poseer?<br />
<strong>D:</strong>  ¿Un pene enorme?<br />
<strong>K:</strong>  No, imbécil! Aparte de eso!<br />
<strong>D:</strong>  &#8230;<br />
<strong>K:</strong>  ¿No es cierto que todo hombre, en su fuero interno, cree tener la razón de su lado, la capacidad de distinguir entre lo verdadero y lo falso, entre el bien y el mal, entre el ying y el yang(*), entre el fu y el fa?<br />
<strong>D:</strong>  Cierto es, maestro.<br />
<strong>K:</strong>  Y si uno posee la razón, ¿de qué manera puede aprehender el mundo exterior para decidir si lo que acontece es bueno o malo?<br />
<strong>D:</strong>  ¿A través de los sentidos, gran Kondonus?<br />
<strong>K:</strong>  Vaya, es la primera cosa con sentido que dices desde que has llegado. ¿Y cuál es el principal de esos sentidos?<br />
<strong>D:</strong>  No lo se, maestro, dimelo tú&#8230;<br />
<strong>K:</strong>  Es bien claro, torpe abrevador de mulas, que el sentido más importante es la vista. Deja que te muestre un ejemplo donde esto queda bien patente.<br />
<strong>D:</strong>  &#8230;<br />
<strong>K:</strong>  ¿No es cierto que tú sentirias cierto repelús en el improbable caso de que yo te practicara una felación?<br />
<strong>D:</strong>  Mmmm, no se, maestro, tal vez&#8230;<br />
<strong>K:</strong>  Cierra la boca, degenerado, me estas destrozando el ejemplo. Te digo yo que sentirias cierto repelús viendo mi calva cabeza entre tus piernas. En cambio, si no dispusieras de tu sentido de la vista, cosa que podría acontecer si cerraras los ojos o yo te los arrancara con una cucharilla, lo cual me estan entrando ganas de hacer, no podrías distinguir si quien está allí abajo soy yo o una ninfa enviada por los dioses.<br />
<strong>D:</strong>  Cuanta razón tienes, como siempre&#8230;<br />
<strong>K:</strong>  Como ves la vista es el más importante de nuestros sentidos. Y puesto que la vista se desarrolla a través de los ojos es de pura lógica que los ojos son el instrumento que los hombres hacen servir para juzgar a sus semejantes y a los actos que cometen. Y aquí tienes la explicación a la revelación del Oráculo.<br />
<strong>D:</strong>  No niego que tengas razón, maestro, pero sigo sin entender porque el Oráculo me dijo a mí, un simple aprendiz de aprendiz, un estúpido esa sentencia.<br />
<strong>K:</strong>  Ay, Dédalo, cuanto te queda por aprender. ¿No recuerdas ya que la semana pasada tus vecinos te encontraron en la granja de Agagmenón sodomizando a una de sus ovejas?<br />
<strong>D:</strong>  Sí, bueno, es que&#8230;<br />
<strong>K:</strong>  Ante mí no tienes que justificarte, Dédalo, pues yo apruebo tales prácticas y como yo, así opina el Oráculo, de ahí el sentido de la frase &#8220;No permitas que los ojos juzguen&#8221;, especialmente los ojos de los demás y sobretodo en un asunto como ese, de la incumbencia tan solo de esa oveja y tuya.<br />
<strong>D:</strong>  Ahora lo voy entendiendo, Kondonus.<br />
<strong>K:</strong>  Aun hay más, pues es bien sabido que en tiempos inmmemoriales los sabios ya conocian el proverbio: &#8220;Que importa la especie si el amor es puro&#8221;. Vayamos pues a la dicha granja y trincame a esa oveja que hoy va a saber lo que es una lección de filosofía aplicada.<br />
<strong>D:</strong>  Vamos pues, gran maestro.</p>
<p>Diálogos Escróticos. Libro III. S. IV a.C.</p>
<p>(*) N.T.: En el original <em>eimos</em> y <em>yaimos</em>. Aunque en la época en que este diálogo fue escrito no conocían el concepto de <em>ying</em> y <em>yang</em> hemos optado por esta traducción ya que es la que mejor refleja el sentido original de <em>eimos</em> y <em>yaimos</em> tal como lo entendian en la Grecia antigua.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>British Museum rides again</title>
		<link>http://elligre.tk/2004/08/31/british-museum-rides-again/</link>
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		<pubDate>Tue, 31 Aug 2004 18:51:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Escrotos De Tebas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Diálogos Escróticos]]></category>

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		<description><![CDATA[
Tras nuestro viaje a Londres, conseguimos robar unos documentos correspondientes al legado artístico y filosófico de la antigua Grecia que Inglaterra robó en cuanto tuvo una ocasión.
Estos documentos nos ilustraban un encuentro entre dos personajes, el ya conocido Escrotos de Tebas y Filón de Copros acontecido el año 312 anterior nuestra era.

Filón de Copros: Y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="/pics/main/dialogos.jpg" alt="Dialogos" align="right" hspace="20" vspace="5" /><br />
Tras nuestro viaje a Londres, conseguimos robar unos documentos correspondientes al legado artístico y filosófico de la antigua Grecia que Inglaterra robó en cuanto tuvo una ocasión.</p>
<p>Estos documentos nos ilustraban un encuentro entre dos personajes, el ya conocido Escrotos de Tebas y Filón de Copros acontecido el año 312 anterior nuestra era.<br />
<span id="more-107"></span><br />
<b>Filón de Copros:</b> Y no entiendo, Escrotos, cómo afirmas tal cosa cuando el común de los hombres niega con sus actos la verdad de lo que dices.<br />
<b>Escrotos de Tebas:</b> Buen Filón, lo que yo digo es cierto en la medida en que las cosas son ciertas para unos y falsas para otros, nada más.<br />
<b>F:</b> Eso no es cierto, pues como sabes la inmutabilidad de los números y la desagradabilidad del olor de los perro mojados son universales, así como los son la belleza de los templos antiguos y las pinturas de Parrasio para todos y en todo lugar.<br />
<b>E:</b> Lo que me dices, Filón, parece ser cierto si hacemos caso de lo que dicen el común de los hombres. Pero bien sabes que los hombres dicen hoy cosas que mañana niegan sin pudor alguno y afirman entonces que lo que dijeron no fue tal sino otra cosa distinta&#8230;<br />
<b>F:</b> Eso hacen algunos hombres, los que no tienen principios y los que no han contemplado verdad alguna y creen que lo que por ellos ha sido dicho o pensado tiene valor aun y cuando no lo tiene en absoluto.<br />
<b>E:</b> Veo que empiezas a entender con esfuerzo lo que pretendo decirte desde hace ya demasiado rato, y es que tal y como te decía, no creo que lo que unos llaman diversión lo sea, del mismo modo que no creo que exista diversión alguna que plazca a todos los hombres.<br />
<b>F:</b> Entonces, oh sabio, ¿no crees que el placer que siento cuando escucho las palabras del actor que estos días actúa en el teatro de Dionisos sea universal, a pesar de que todos los que al teatro acuden rían y salgan alegres y convencidos de haber visto un grato espectáculo?<br />
<b>E:</b> No, no lo creo.<br />
<b>F:</b> ¿Y en que basas tu incredulidad, buen Escrotos, cuando ni siquiera has visto la actuación y escuchado las palabras de las que te hablo?<br />
<b>E:</b> Amado Filón, alumno casual y poco atento de mis lecciones, te diré en qué baso no sólo la incredulidad a tus palabras sino sobre qué puedo fundamentar la verdad de las mías mediante un ejemplo simple, acorde a la luz que ilumina tu alma y a la torpeza del auriga que guía tu intelecto.<br />
<b>F:</b> &#8230;<br />
<b>E:</b> Imagina, si es que ello te resulta posible, una reunión de ovejas dotadas de la maldición de la palabra&#8230;<br />
<b>F:</b> Ello no es posible, sabio&#8230;<br />
<b>E:</b> Tantas cosas parecen imposibles y son, Filón, que una más no debería angustiarte, sobre todo cuando tras ella se puede esconder la redención de tu pobre espíritu de la ignorancia más absoluta&#8230; pero sigue escuchando y no me interrumpas. Imagina, decía, una reunión de ovejas parlantes que se divierten contemplando, pongamos por caso, el vuelo de una mosca, y luego que una de dichas ovejas se encuentra contigo una mañana y te comenta lo entretenido de su actividad, argumentándote además que ello es divertido universalmente en la medida en que no sólo ella sino todas sus iguales lo hallan así. Dime, ¿creerías lo que te dijera la oveja?<br />
<b>F:</b> No, por supuesto.<br />
<b>E:</b> ¿Por qué, Filón?<br />
<b>F:</b> Porque sé que la observación del vuelo de una mosca no puede ser entretenido en absoluto&#8230;<br />
<b>E:</b> Pareces entender, y sin embargo erras de nuevo. Date cuenta, Filón, que no creerías que en las palabras de la oveja no por ellas mismas, sino por el hecho de ser una oveja la que te dice tales palabras. Y es que, aunque todas las ovejas hallaran fascinante y entretenida la contemplación del cíclico cuelo de la mosca, tú seguirías sin creer que lo que ellas afirman como entretenido lo fuese en absoluto.<br />
<b>F:</b> Eso es como tú dices.<br />
<b>E:</b> Entonces, Filón, si hasta aquí has llegado realmente y no me has dado la razón sólo por no parecer tan corto como realmente pareces, entenderás que afirme que lo que entretenido, aunque lo parezca, no lo es necesariamente para todos, y que sin yo haber ido a escuchar las que tú dices que son divertidas palabras pueda afirmar que no puedan ser divertidas ni entretenidas de manera absoluta, pues si a ti y gente como tú placen, difícilmente podrán agradarme a mi&#8230;<br />
<b>F:</b> Pero, Escrotos, en el ejemplo que anteriormente pusiste para explicarte, decías que era una oveja la que me hablaba, y en el caso presente somo iguales los que hablamos, como a nosotros lo son los que visitan al actor e incluso el actor mismo&#8230;<br />
<b>E:</b> Mi querido Filón, no dejas de sorprenderme en tu brevedad, a pesar de que estimo a tu padre y procuro olvidar lo que la gente dice de tus facultades. Y es que si puse un ejemplo en el que maravillosamente hacía hablar a las ovejas con los hombres, lo hice justamente para que te percataras de que las apariencias engañan, y es que a pesar de las semejanzas en las partes y en el conjunto y de la similitud en el porte, no todos los hombres son tales respecto a su alma, y los hay que pareciendo hombres son cerdos debido al motor de sus pasiones, o leones por la ferocidad de sus instintos, u ovejas por la levedad de sus ideas y la simpleza de sus intuiciones.</p>
<p>Escrotos de Tebas, <i>Diálogos Escróticos</i>. Libro III, De la miel y el asno, 312 a.C.</p>
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		<item>
		<title>Diálogos Escróticos V: Escrotos y Mikciones</title>
		<link>http://elligre.tk/2004/03/22/dilogos-escrticos-v-escrotos-y-mikciones/</link>
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		<pubDate>Mon, 22 Mar 2004 18:01:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Escrotos De Tebas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Diálogos Escróticos]]></category>

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		<description><![CDATA[
Hoy vuelven vuestros héroes de la antigua Grecia, las nuevas aventuras de Escrotos de Tebas con un nuevo personaje mitológico: Mikciones de Tinos. Como siempre es una pequeña historia contada a modo de diálogo entre dos personajes con signos claros de problemas mentales graves, pero con una gran sabiduría.

Mikciones de Tinos (corriendo por un camino): [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="/pics/main/logonegro.png" alt="Logo Ligre" align="right" hspace="20" vspace="5" /><br />
Hoy vuelven vuestros héroes de la antigua Grecia, las nuevas aventuras de Escrotos de Tebas con un nuevo personaje mitológico: Mikciones de Tinos. Como siempre es una pequeña historia contada a modo de diálogo entre dos personajes con signos claros de problemas mentales graves, pero con una gran sabiduría.<br />
<span id="more-88"></span><br />
Mikciones de Tinos (corriendo por un camino): -¡Escrotos!¡Noble Escrotos!<br />
Escrotos de Tebas: -¿Quién me llama?<br />
M:- Soy yo, Mikciones de Tinos, el hijo de Escápulas Microcéfalo&#8230;<br />
E:- ¡Ah, Mikciones! Te recuerdo&#8230; Hace años que no tengo noticias de tu padre. ¿Cómo le van las cosas?<br />
M:- Murio, noble Escrotos, de peritonitis&#8230;<br />
E:- ¡Ah, ya le dije muchas veces que no se fiara de él&#8230;!<br />
M:-&#8230;<br />
E:-Bueno, joven Mikciones, ¿qué haces aquí, tan lejos de tu casa, hablando con este viejo?<br />
M:-He venido a Atenas solicitado por mi amigo Linternas&#8230;<br />
E:-¿Te refieres a Linternas de Faros, hijo de Leucocitos, gobernador de Corintio?<br />
M:-El mismo.<br />
E: -Pues acompáñame y hablemos de él y de la causa de tu estancia entre nosotros; sabes bien de mi afición por los asuntos ajenos&#8230;<br />
M:- De acuerdo&#8230;Por cierto, ¿hacia dónde diriges tus pasos?<br />
E:-Voy a casa del viejo Axilas.<br />
M:-¿Axilas?¿No ha sido él recientemente expulsado de la ciudad por el Gobierno, acusado de palabras blasfemas y actos innobles?<br />
E:-Así es, veo que las buenas noticias vuelan&#8230;<br />
M:-Entonces, ¿por qué vas a su casa?<br />
E:-Voy a casa de Axilas a ver su mujer.<br />
M:-Ah, bueno&#8230;<br />
E:-En fin, vamos al caso que nos pertoca, o llegaremos a la casa de Axilas sin haber comentado el asunto que afecta al ridículo Linternas&#8230;<br />
M:-Cierto. El motivo de mi visita a Atenas es la solicitud de consejo que me ha remitido Linternas, y es que se halla en una situación en la que debe optar entre dos opciones&#8230;<br />
E:-Prosigue antes de que me aburra&#8230;<br />
M:-Pues bien, no sé si sabrás que hace no mucho ha llegado a la ciudad un rumor según el cual en la cercana isla de Poros se ha fundado una nueva escuela de sabios, y que los miembros de la misma lucen como distintivo impolutas togas blancas, y que se dice que el mero hecho de portar dicha toga infunde en el portador una autoridad irrefutable y un enorme atractivo para con hombres y mujeres&#8230;<br />
E:-Sí, algo he oido de lo que me cuentas&#8230;<br />
M:-Siendo esta situación conocida por Linternas, y habiéndole sido ofrecida una toga y un puesto entre los miembros de la nueva escuela, una duda le asalta y por ello pide consejo.<br />
E:-No entiendo dónde está el dilema de Linternas&#8230;<br />
M:-Pués su dilema es este: continuar su vida como si la oferta nunca le hubiese sido realizada e intentar obtener la autoridad y el reconocimiento por medios propios, o bien aceptar la oferta y lograr así el aplauso y el asentimiento de todos sin esfuerzo, e incluso algún que otro encuentro amable con los jóvenes que, deslumbrados por la toga, pretenden un mayor y más cercano contacto con sus portadores&#8230;<br />
E:- Sigo sin comprender la duda de Linternas, Mikciones, y si fueses tú un poco más brillante de lo que en vida fue tu padre, tampoco verías dilema alguno. Y es que siendo Linternas un hombre ridículo y estúpido como es, la única vía razonable y buena para él es que acepte sin dudar la oferta que le hacen y se enfunde la toga sin pudor alguno&#8230;<br />
M:-No te entiendo, Escrotos. Tú siempre has defendido ante los que te han escuchado que el respeto y la admiración son algo que uno debe sembrar en los otros a través de sus actos y sus palabras, y que es despreciable aquél que sin sembrar recoge los frutos que otros plantaron, y que además es de necios pretender el aplauso de los que, como los monos, sólo admiran aquello que no comprenden&#8230;<br />
E:-En primer lugar, buen Mikciones, que yo diga en público algo no significa en absoluto que yo lo piense, pues como tu padre bien aprendió, mis pensamientos sólo los conozco yo y con nadie los comparto. En segundo lugar, y dando por buenas las afirmaciones que tú me atribuyes, deberías entender que yo hablaba en tal caso de un hombre respetable que hiciese tal cosa y no de un hombre despreciable que hiciese lo mismo.<br />
M:-No te entiendo. ¿No es acaso la misma acción la que llevan a cabo el uno y el otro?<br />
E:-Sí, Mikciones, la acción es la misma pero no tiene las mismas consecuencias. Si yo recomiendo a un hombre casado que vigile a su esposa, y luego le recomiendo lo mismo a un hombre soltero, ¿no crees que mi advertencia es insensata en el segundo caso y válida en el primero?<br />
M:- Pues sí, ya que el segundo hombre no tiene esposa a la que vigilar, y por tanto la advertencia no va con él&#8230;<br />
E:-Entonces, ¿no entiendes que mi advertencia puede no tener nada que ver con Linternas, y que la misma afecta únicamente a los hombres que son admirados y no a aquellos que nunca lo fueron y que, por tanto, no pueden dejar de serlo?<br />
M:-Ah, veo por donde van los flechazos&#8230;<br />
E:-Permíteme que lo dude, Mikciones, y déjame continuar. Y es que Linternas, siendo cojo, bajo, vulgar y tan o más estúpido su padre, ciertamente no va a tener muchas oportunidades de ser respetado y admirado, y ninguna si debe confiar en sus propios medios. Así, lo más bueno y razonable para él es que acepte la toga y disfrute de los placeres que con ella le serán brindados, y haga oidos sordos a palabras como las mías, que aun y siendo ciertas, nunca irían dirigidas a palurdos como él&#8230;<br />
M:-¡Oh, sabio Escrotos, no sólo eres un hombre de talento y un orador brillante, sino también un personaje sin escrúpulos ni principios&#8230;!<br />
E:-No olvides que además poseo otras virtudes, como lo son gran fortuna, un pene enorme y el haber sido un notable lanzador de disco y un buen luchador, y que llegado el caso, cualquiera de ellas puede sacarme de un apuro frente a alguien más hábil en la oratoria que yo&#8230;<br />
M:-Así es, Escrotos.<br />
E:-Pues ale, que hemos llegado a casa de Axilas y tengo otros asuntos que atender.</p>
<p>Escrotos de Tebas, s. IV aC.<br />
Diálogos Escróticos, Libro III, 235a-236b</p>
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		<title>Diálogos Escróticos IV</title>
		<link>http://elligre.tk/2004/01/25/dilogos-escrticos-iv/</link>
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		<pubDate>Sun, 25 Jan 2004 17:47:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Escrotos De Tebas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Diálogos Escróticos]]></category>

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		<description><![CDATA[
Hoy vuelven vuestros héroes de la infancia, los míticos Axilas el Viejo, Escrotos de Tebas, Bálano de Mileto y un nuevo personaje para hoy: Sobón de Paros. Esperemos que disfrutéis de la última (por ahora) edición de los diálogos escróticos.

Sobón de Paros: Buenos días, Escrotos. Hace tiempo que no te veía&#8230;
Escrotos de Tebas: Buenos días, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="/pics/main/logonegro.png" alt="Logo Ligre" align="right" hspace="20" vspace="5" /><br />
Hoy vuelven vuestros héroes de la infancia, los míticos Axilas el Viejo, Escrotos de Tebas, Bálano de Mileto y un nuevo personaje para hoy: Sobón de Paros. Esperemos que disfrutéis de la última (por ahora) edición de los diálogos escróticos.<br />
<span id="more-83"></span><br />
Sobón de Paros: Buenos días, Escrotos. Hace tiempo que no te veía&#8230;<br />
Escrotos de Tebas: Buenos días, Sobón. Es cierto lo que dices, pues he estado una temporada fuera de la polis, en casa de un amigo, en Pyrgos&#8230;<br />
S.: Ah, bien. Oye, quería hacerte una pregunta&#8230;<br />
E.:Realmente, buen Sobón, el motivo por el que marché de mi amada Atenas fue justamente el verme siempre acosado por las preguntas de necios y rufianes ociosos que buscaban en mis respuestas a sus preguntas un entretenimiento&#8230;<br />
S.: Es cierto, Escrotos. Pero deja que te pregunte&#8230;<br />
E.: &#8230;<br />
S.: Me dijo un amigo, al que un amigo suyo le había dicho a su vez, que hace unas semanas te vieron cerca de la casa del viejo Axilas, con una calabaza bajo el brazo, cantando una canción de letra obscena, oliendo como un animal enfermo y con la mirada perdida, como si la de un oráculo se tratase&#8230;<br />
E.: &#8230;<br />
S.: Pues me preguntaba qué es lo tú que hacías, hombre serio y de talante aburrido, de tal guisa, cerca de la casa de un sabio de reputada fama como es Axilas.<br />
E.: Sobón, hijo de Koprófilos, desde luego es bien cierto lo que dicen de ti por las calles de Atenas&#8230;<br />
S.: ¿Qué?<br />
E.: Sí, Sobón. Que tú y la mayoría de hombres de tu linaje sois necios y de poca talla, y que realmente los dioses os jugaron una mala pasada al hacer de vosotros seres de inteligencia par a la de las ovejas&#8230;<br />
S.: ¡Malditos sean aquellos que me insultan e insultan a mi familia sin conocernos! ¿Quién mancilla mi nombre y el de los míos, Escrotos?<br />
E.: Los mismos que dicen, según tu cuentas, que yo voy por ahí borracho y dando un espectáculo lamentable&#8230;<br />
S.: ¿Cómo?<br />
E.: Sí, Sobón. Los mismos que hablan de mi, esos son los que de ti y los tuyos comentan. Y es que, Sobón, más vale pensar bien lo que uno dice y a quién dice qué antes de abrir la boca, pues igual que uno va de caza, por el mismo camino va uno a ser cazado.<br />
S.: Te entiendo, oh Escrotos, y es que siempre tu habilidad y la fuerza de tus palabras me vence y me descubre, pues queriéndo ofenderte, he sido finalmente ofendido&#8230;<br />
E.: No tan deprisa, Sobón, pues aun no he acabado contigo. Y es que, como te decía, los que de mi dicen no mienten, y es que es cierto que, hace unas semanas, andúve cerca de la casa de Axilas, borracho, cantando canciones vulgares con una calabaza bajo el brazo&#8230;<br />
S.: Ah&#8230;<br />
E.: Y por tanto, los que te han dicho eso, no son mentirosos. Y no siendo mentirosos, he de decirte que lo que de ti dicen probablemente tampoco sea mentira, y si lo fuera, sería una mentira difícil de mantener en tal condición, pues cada uno de tus actos refuerza las palabras de aquellos que de ti y los tuyos hablan&#8230;<br />
S.: Entiendo, noble Escrotos. Es mejor que calle y prosiga mi camino, y no hable de este encuentro&#8230;<br />
E.: Así es, más vale.</p>
<p>Diálogos escróticos, Libro VII, 494a-496d</p>
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		<title>Diálogos Escróticos III</title>
		<link>http://elligre.tk/2003/12/14/dilogo-escrticos-iii/</link>
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		<pubDate>Sun, 14 Dec 2003 17:33:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Escrotos De Tebas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Diálogos Escróticos]]></category>

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		<description><![CDATA[
Hoy os podreis tocar de placer leyendo el nuevo extracto de la obra maestra que influyó a genios como David Hasselhoff, Chuck Norris y Chiquetete entre otros muchos. Este extracto es una conversación entre el ya conocido Axilas (el Viejo) y un nuevo personaje Peleón de Safos.
Espero que lo disfruteis.

(&#8230;)
Axilas el Viejo: De lo que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="/pics/main/logonegro.png" alt="Logo Ligre" align="right" hspace="20" vspace="5" /><br />
Hoy os podreis tocar de placer leyendo el nuevo extracto de la obra maestra que influyó a genios como David Hasselhoff, Chuck Norris y Chiquetete entre otros muchos. Este extracto es una conversación entre el ya conocido Axilas (el Viejo) y un nuevo personaje Peleón de Safos.</p>
<p>Espero que lo disfruteis.<br />
<span id="more-75"></span><br />
(&#8230;)<br />
Axilas el Viejo: De lo que se deduce que todo lo que vemos es real en cuanto entidad que es y existe.<br />
Peleón de Safos: Ello es como tu dices.<br />
A: O sea, que no dudas de la esencia de esta silla ni de esta mesa de mármol en la que reposan nuestras copas, las que a su vez contienen este delicioso vino que estamos bebiendo.<br />
P: ¡Dudarlo sería de lerdos, Axilas!<br />
A: No te retrates tan pronto, Peleón, no tan pronto. De lo que se sigue que siempre crees lo que se muestra ante tus ojos.<br />
P: En efecto.<br />
A: Ya. A ver, ponte en situación, infeliz: ¿qué pensarías, si es que tal acción está a tu alcance, si vieras a tu monarca, el rey de Safos, llevando una bandeja de la plata más reluciente, con un pavo asado en ella? ¿Y si, además te percatases con tus propios ojos que el rey se muestra complacido y dichoso realizando esa tarea?<br />
P: Eso no es posible, buen Axilas.<br />
A: ¿Por qué no, Peleón?<br />
P: Porque es indigno de los hombres maduros y nobles el ejercer tareas que naturalmente están destinadas a las mujeres y los hombres vulgares.<br />
A: Te recuerdo que tu anciano padre, hombre que se decía maduro y noble, no hace demasiado, aun gustaba de pintarse como el mismísimo frontón del Partenón y corretear detrás de los jóvenes soldados del ejército tebano, cual ramera hambrienta y sin un dracma a fin de mes.<br />
P: Estás en lo cierto, Axilas.<br />
A: No hace falta que lo jures. Pero el asunto no es, por ahora, la pedofília de tu padre, sino el asunto del noble rey de Safos, que por cierto y según dicen, tiene gustos parecidos a los de tu progenitor. En fin, prosigamos: ¿si vieras a tu rey de tal guisa, qué pensarías?<br />
P: Que he perdido la poca cordura que tenía, o que la ha perdido el mundo, o que debo dejar la retsina y empezar a asistir a las reuniones de Dionísiacos Anónimos*.<br />
A: Esto es: no creerías lo que ven tus ojos.<br />
P: Sí&#8230;digo, no.<br />
A: Por tanto, dudarías.<br />
P: Efectivamente.<br />
A: Dudarías de lo que aparece ante tus ojos<br />
P: ¡Qué sí, coño!<br />
A: No me des la razón como a los locos, Peleón, que te la ganas&#8230;<br />
P: ¡Nada más lejos de mi intención, sabio Axilas!<br />
A: Pero sin embargo, date cuenta, no dudarías de lo que percibes, pues tus ojos y la luz que de ellos mana** sería la misma que ahora me desvela a tu mirar cetrino&#8230;<br />
P: Sí, así es.<br />
A: Luego de lo que dudarías sería de la imagen que ves en sentido figurado; de hecho, dudarías de tí, de tu eidolon o bien del espejo que en tu mente refleja lo real del mundo&#8230;<br />
P: Creo que ya sé por donde vas&#8230;<br />
A: Qué vas a saber tú, palurdo, que a duras penas sabes controlar tus esfínteres en presencia de otros&#8230;<br />
P: Continúa, por favor, maestro.<br />
A: Bien. Pues como te decía antes de que me interrumpieses, lo que no creerías si vieses a tu soberano sirviendo pavo rustido y con una sonrisa en el rostro, lo que no creerías, digo, sería que ?ello? pudiese ser cierto, no que ?ello? no fuese cierto y real ante tus ojos.<br />
P: Eh&#8230;sí, así es.<br />
A: Entonces, como bien podrás entender, lo que falla no es el objeto ni tu percepción del mismo, sino tu idea respecto a lo que es o debe ser el objeto. El rey-que-sirve-pavo es en cuanto que está-en-el-mundo, pero tú, Peleón, eres en cuanto que necio-sobre-la-tierra.<br />
P: Entonces, oh sabio, lo que quieres decir sin decirlo es que los objetos son-en-sí y la mirada es-en-sí, pero la idea no es en sí sino según yo le doy forma a través del movimiento de mi espíritu&#8230;<br />
A: No te entiendo, Peleón. Aun y sabiendo que responderé con sarcasmo e ira a cualquiera de tus afirmaciones, te atreves a intertar explicar lo que según tu pobre intelecto yo intento decir no diciéndolo&#8230; Eres estúpido, de ello no hay duda, y te aseguro que la cosa es así y no soy yo quien lo afirma, pues es la estupidez lo que mana de tu boca en su forma más pura con cada una de tus afirmaciones.<br />
P: Oh, gran Axilas, tus palabras siempre me reconfortan.<br />
A: Pues me alegro.</p>
<p>De los Diálogos Escróticos, Libro III, p. 332-337a</p>
<p>Escrotos de Tebas (373-301 aC.)</p>
<p>* Sociedad denéfica que durante el período clásico (s. V-IV aC.) se dedicó a la atención y cuidado de los enfermos de sífilis y alcohólicos en Atenas. N.T.<br />
** Estúpida creencia griega. N.T.</p>
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		<title>Diálogos Escróticos (II)</title>
		<link>http://elligre.tk/2003/12/05/dilogos-escrticos-ii/</link>
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		<pubDate>Fri, 05 Dec 2003 17:29:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bálano de Mileto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Diálogos Escróticos]]></category>

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		<description><![CDATA[
Después del éxito de los primeros Diálogos Escróticos, hemos publicado otro extracto de ese libro magnífico que pronto podréis adquirir en todos los teletiendas donde salga Chuck Norris. Aparece por primera vez un nuevo sabio llamado Bálano de Mileto. que se une a la comunidad de sabios compuesta por Escrótos de Tebas y Axilas el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="/pics/main/logonegro.png" alt="Logo Ligre" align="right" hspace="20" vspace="5" /><br />
Después del éxito de los primeros Diálogos Escróticos, hemos publicado otro extracto de ese libro magnífico que pronto podréis adquirir en todos los teletiendas donde salga Chuck Norris. Aparece por primera vez un nuevo sabio llamado Bálano de Mileto. que se une a la comunidad de sabios compuesta por Escrótos de Tebas y Axilas el Viejo.<br />
<span id="more-73"></span><br />
Luisdéfunes (acercándose corriendo): ¡Bálano!, ¡Bálano! ¡Espera!, quiero hablar contigo.<br />
Bálano de Mileto: ¿Qué pasa Luisdéfunes? Toma aire, y explícate.<br />
L: Pues bien, ¡oh gran Bálano! He sabido de la existencia de una nueva religión monoteísta que adora a Jehová, dios de los judíos. Y dicen que quien no rece a su dios no entrará en el paraíso que ha creado, y estoy muy preocupado.<br />
B: ¿Y porqué te preocupa tanto? ¿Tú no adoras a los dioses griegos, liderados por el todopoderoso Zeus?<br />
L: Sí, pero, ¿y si la religión en la que se nos ha educado no tiene base alguna, y ésta a la que llaman cristianismo la tiene?. En ese caso yo quiero entrar en el paraíso.<br />
B: ¿Y que hay en ese paraíso para que estés dispuesto a modificar tus creencias para entrar en él?<br />
L: Pues es un gran jardín de una belleza impresionante, donde no hay maldades ni injusticias, donde la gente vive en paz.<br />
B: ¡Coño! ¿Y qué hace falta para entrar en ese balneario celeste?<br />
L: Pues según mi parroco, hay que llevar una vida humilde cumpliendo votos de castidad, pobreza y obediencia.<br />
B: ¿Quién cojones es ese Parroco?, ¿ya has estado otra vez recogiendo gente de la calle?<br />
L: ¡No, por Zeus! Bálano, gran amigo, sabes, como ya te dije, que esa práctica la dejé de realizar después de aquella mala experiencia.<br />
B: Por cierto, ¿te has recuperado de tu herida en el escroto?&#8230; Bueno explícame, ¡oh! gran amigo Luisdéfunes, en qué consisten esos votos, ya que lo de tu herida me importa una mierda.<br />
L: El voto de castidad es una promesa solemne con la que te comprometes a no tener relaciones sexuales con ninguna mujer.<br />
B: ¿Y no dice nada de las relaciones sexuales entre hombres? Eso quiere decir que las acepta, y esa es una muy buena medida ya que tú y yo sabemos que en éstas nuestras tierras es una actividad frecuentemente practicada.<br />
L: No, Bálano amigo mío. El cristianismo no acepta bajo ningún concepto las relaciones entre hombres.<br />
B: Oh! y, ¿qué me puedes decir sobre los otros votos?<br />
L: El voto de pobreza consiste en no poseer ningún bien material y tener tu alma libre de deseos de poseerlos. Y el de obediencia consiste en obedecer los mandatos que promulga la iglesia, como los dogmas de fe.<br />
B: ¿Te refieres a creencias que debemos creer ciegamente, sin ningún tipo de explicación?<br />
L: Sí, así es.<br />
B: Y, ¿conoces alguno de estos dogmas?<br />
L: Sí, los hay como la propia existencia de Dios, la unicidad de Dios, la eternidad de Dios, la santísima trinidad, &#8230;<br />
B: Un momento, ¿qué significa eso de la santísima trinidad?<br />
L: Es un concepto que escapa de mi saber, pero me lo han definido así: Ã¢â‚¬Å“Distinción de tres personas divinas (Padre, Hijo y Espíritu Santo) en una sola y única esencia.Ã¢â‚¬Â<br />
B: Luisdéfunes, siempre has sido un gran amigo y compañero, pero esta condición no me va a detener a la hora de cortarte las pelotas como me sigas tomando el pelo.<br />
L: ¡Por Zeus! Bálano. ¿Qué concepto tienes de mi? Nunca intentaría tomarte el pelo. Son los mandatos de esta nueva religión.<br />
B: ¿Y realmente quieres entrar en el paraíso que prometen?<br />
L: Oh! Sí, amigo Bálano.<br />
B: ¿Y vas a desprenderte de todas tus posesiones siendo hijo del rey de Esparta?<br />
L: Bueno&#8230;. eso no lo tengo tan claro.<br />
B: ¿Y vas a dejar a tu mujer y amantes, entre los que nos encontramos Alejandro Agagus y yo mismo, por ese paraíso?<br />
L: Eh, hombre&#8230; lo iría dejando poco a poco supongo.<br />
B: ¿Sabes lo que eres? Eres un imbécil y un gilipollas, como dejes de venir los miércoles a mi morada a Ã¢â‚¬Å“recibir clasesÃ¢â‚¬Â, te vas a acordar toda tu vida.<br />
L: Sería por cuestiones de fe&#8230;.<br />
B: ¿Y lo del voto de obediencia? Si tu no le haces caso ni a tu padre, que dudo que sea realmente tu padre, ¿cómo quieres que crea que vas a hacer caso de gilipolleces que dicta otro?<br />
L: Quizá tengas razón, ¡oh gran Bálano!, tú si que eres sabio.<br />
B: Va, y cállate ya, que por mucho que tengas nombre de cómico, no me haces puta gracia.</p>
<p>Diálogos Escróticos, Libro VI, Págs. 432-453</p>
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		<title>Diálogos escróticos (I)</title>
		<link>http://elligre.tk/2003/11/14/dilogos-escrticos-i/</link>
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		<pubDate>Fri, 14 Nov 2003 13:14:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Axilas El Viejo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Diálogos Escróticos]]></category>

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		<description><![CDATA[
Os presentamos otro colaborador que viene de la antigua Grecia para traernos la sabiduría en barritas fácilmente insertables por el ano. Se llama Axilas el Viejo y nos trae junto con Escrotos de Tebas la primera parte de los Diálogos Escróticos.
El Ligre, en colaboración con la Enciclopaedia Britannica, rescata del olvido un fragmento de los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="/pics/main/logonegro.png" alt="Logo Ligre" align="right" hspace="20" vspace="5" /><br />
Os presentamos otro colaborador que viene de la antigua Grecia para traernos la sabiduría en barritas fácilmente insertables por el ano. Se llama Axilas el Viejo y nos trae junto con Escrotos de Tebas la primera parte de los Diálogos Escróticos.</p>
<blockquote><p>El Ligre, en colaboración con la Enciclopaedia Britannica, rescata del olvido un fragmento de los célebres &#8220;Diálogos escróticos&#8221; (s. IV a.C.) que nos recuerda que el pasado, si lejano, dos veces presente&#8230;</p></blockquote>
<p><span id="more-67"></span><br />
Escrotos: -¿Así que, según me cuentas, el príncipe de Salónica ha decidido desposarse con una hermosa joven que no pertenece a casa real alguna?<br />
Sofista: -Sí, así es.<br />
E: -¿Y realmente es hermosa, la joven en cuestión?<br />
S: -Escrotos, no me jodas otra vez con lo de la belleza y lo bello y a qué refiero cuando digo que algo es bello, que tú y yo ya nos conocemos&#8230;<br />
E: -No, hombre, no, que va en serio&#8230;<br />
S: -Pues sí, es bella la plebeya; su peinado recuerda un poco al de la esposa del gobernador de Atenas, pero no es fea.<br />
E: -¿Y dices que se casará con el príncipe de Salónica?<br />
S: -Sí, así es.<br />
E: -Pues ello me lleva a una duda, y es que si es bella como dices, lo cierto es que debe resultar apetecible a los hombres.<br />
S: -Cierto.<br />
E: -Y siendo yo hombre, y de los que ya no quedan, no es menos cierto que puedo desear tocarme pensando en ella.<br />
S: -Cierto, pero no la has visto nunca&#8230;<br />
E: -Gañán insolente, he dicho pensando en ella y no imaginándola&#8230;<br />
S: -Cierto; parece mentira que haya errado en tan elemental asunto.<br />
E: -A tí te iba a herrar yo&#8230; en fin. Como te decía, lo cierto es que siendo ella bella y yo hombre, puede surgir en mí el deseo masturbatorio, que es propio de los hombres que no pueden contener en sí su esencia. Y sin embargo, ello me conduce a una duda.<br />
S: -¿Sí?¿Qué duda, Escrotos?<br />
E: -La duda es la siguiente: si yo me masturbo pensando en una mujer cualquiera, mi acto es en sí carente de culpa. Sin embargo, si me masturbo pensando en la que será princesa y luego reina de los salónicos, mi acto es pecaminoso.<br />
S: -¿Por qué, oh sabio?<br />
E: -El motivo es simple: ella será reina, ¿no es cierto?<br />
S: -Sí.<br />
E: -Y el principio que sustenta a la realeza es la elección divina.<br />
S: -Cierto.<br />
E: -Así pues, si me masturbo pensando en la futura princesa, de hecho me masturbo pensando en aquella mujer que ha sido elegida como esposa por el príncipe de Salónica, que a su vez ha sido ungido como tal por su pertenencia ala casa real de Salónica, ungida a su vez por los dioses entre las demás casas de los hombres&#8230;<br />
S: -Bueno&#8230;<br />
E: -Ni bueno ni ostias, es así. Así que si me toco pensando en ella, de hecho no solo cometo una acto de mal gusto, sino también un acto blasfemo y contrario a las leyes de los dioses.<br />
S: -Hombre, visto así&#8230;<br />
E: -¿Y como quieres verlo, lerdo?¿No sabes acaso que tú y yo no somos lo mismo, y que tú eres idiota porque tu madre ya lo era y porque el padre de tu padre se entendía con su prima, y que también ello atenta contra la ley de los dioses?<br />
S: -Pues&#8230;<br />
E: -Pues callate de una vez puñetera vez, que ya me aburres&#8230;</p>
<p>Diálogos escróticos, Libro V, 433-435a</p>
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