¡Viva el periodismo!

Estaba leyendo un artículo de El País en el que se explica como unos empleados de Alejandro Sanz le exigían 500 millones de dólares por no mostrar imágenes y vídeos del cantante que podrían comprometerlo. Alejandrito, el mismo que se metía en política hace un par de años y casi sale escaldado, a saber que habías hecho para que te pidieran tanto dinero.

Pero no escribo hoy para criticar al cantante, sino para que veáis como la profesión de periodista va de capa caída y que los periodistas son cada vez menos profesionales. En el artículo de El País se titula que los dos ex-empleados reclamaban 500 millones de dólares, como se puede comprobar en la imagen.

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En el cuerpo del artículo se comenta que el ex-empleado y su mujer le reclamaban a un “representante”, o algo así, 500.000 dólares.

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La cantidad es sensiblemente menor, pero lo bueno viene luego.

En el siguiente párrafo el periodista, que no firma el artículo (viva el corta y pega), nos dice que tras una reunión de un amigo del cantante con el chantajista, este subió su petición a…. ¡100.000 dólares!

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¿Cómo se puede subir la petición bajando el precio? ¿Es que nadie se ha leído el artículo antes de publicarlo?

Así nos van las cosas, los que se supone que han de saber escribir solo usan el botón derecho del ratón para cortar y pegar y ni siquiera se leen lo que van a publicar, y si no solo hay que leer alguno de los muchos libros con faltas de ortografía flagrantes.

3 Comentarios to “¡Viva el periodismo!”

  1. JESS dice:

    Se suposa que els periodistes són “los que han de saber escribir”??

  2. Khriz dice:

    Home, n’haurien de saber…. però potser caldria amb que sapiguessin llegir i poder entendre les noticies que reben i detectar incongruencies.

    Suposo que és força utòpic. 😀

  3. HAsta los cojones del periodismo dice:

    Si te acercas por la facultad-invernadero de comunicación de barcelona verás un bonito desfile de niños y niñas fashion, muy cool todos ellos. Gran día para leer esto… es el centro del repelús y el cómomemolo. Un buen periodista ha de tener sentido común y está claro que muchos de los que salen de allí lo que tienen en común es la pedantería que se traen encima… Además, mucho sueño bohemio de “oh, voy a escribir la verdad, investigación de fondo, el nuevo Capote” y al final las rutinas periodísticas hacen que te vuelvas un master del corta-y-pega.