Chuache no tiene piedad

Hacía 24 años que estaba en el corredor de la muerte y, aunque no se ha esclarecido aún si fue o no culpable, ha sido ejecutado Stanley “Tookie” Williams, confundador de una banda de Los Angeles llamada los Crips. Desde la cárcel hizo todo lo posible para que los jóvenes de generaciones venideras no se unieran a la violencia de las bandas y él mismo fue un activista contra la violencia.

Pero Chuache es demasiado duro para que le conmuevan esta clase de iniciativas, ya lo dijo al final de Terminator 2: “ahora entiendo porqué llorais, pero yo nunca podré hacerlo”. Por lo visto esta frase tenía un contexto más amplio que el de la película de James Cameron.

Una vez más se deja claro de lo poco que sirve la pena de muerte, al contrario de lo que pueda pensar la gente, ni se hace justicia, ni reconforta a los familiares de las víctimas (menos 24 años más tarde) y coloca a la sociedad que permite estas prácticas a la altura de criminales. Para más información sobre este tema recomiendo la página de Amnistía Internacional.

Vía Escolar.net, La Fragua, y 20 minutos

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