Diálogos Escróticos VIII: De la bondad y el bondage

Como si de una máquina del tiempo se tratara, os traemos un nuevo fragmento del texto que estamos intentado restaurar por el bien de la sociedad y la mejora del conocimiento colectivo. Nuestro grupo de expertos nos ha prometido que para finales de año habrán restaurado y traducido el texto completo, y entonces podremos sacar el libro completo de De rerum falli única y maravillosa obra del grupo de filósofos apodado Los Beodos.
Disfrutadlo.
Pedón: -Entonces, según decís, la relación entre el alumno y su maestro es, por definición, noble y buena y del agrado de los dioses.
Escrotos: -Efectivamente, Pedón siempre y en todas partes, y desde que los antiguos emprendieron esta marcha en el discurrir del saber.
Axilas: -Así es como aprendimos nosotros, y así es como aprenderán los que tras nosotros vengan…
Alelao de Sífilos: -Ello es así, nobles sabios, pero… según dicen, vosotros habéis afirmado siempre que las pasiones del cuerpo nos distancian del conocimiento de la verdad…
E.: -…
A.S.: -Y que el placer, cuando no está dirigido por la moderación y la θικανομεή1 lleva no sólo a la desviación del alma del hombre bueno sino también a la perdición de las normas que rigen la polis.
A.: – Eres un alumno atento, Alelao, pero la soberbia del que se cree lúcido te ciego y no te deja ver que, si bien lo que dices parece ser cierto, no lo es en absoluto. Pues el alumno bueno y justo no sólo no cuestiona a su maestro sino que además se debe plegar con gusto a las sabias sugerencias de quien, por más edad y mejor condición, le muestra el camino…
P.: -Pero, noble Axilas, la libertad es una de tus máximas enseñanzas, y en no pocas ocasiones has dicho a los que te han querido escuchar que sólo es justo el hombre libre, y que el esclavo no es ni justo ni injusto, sino simplemente obediente…
E.: -Muy cierto es lo que dices, y demuestra que, como las mujeres y algunos animales inferiores, sabes repetir las palabras que has oído en boca de otros como si tuyas y nacidas de tu espíritu fuesen. Pero, sin embargo, no entiendes casi nada de lo que dices, o al menos no das forma a tus palabras a la luz de un intelecto brillante. Y es que el esclavo, como su condición pone de manifiesto y las palabras que has repetido muestran, no es responsable de sus actos y por tanto no es ni justo ni injusto…
A.: -Por el contrario, el alumno, tanto el atento como el necio, se diferencia del esclavo justamente en su disponibilidad y es que, del mismo modo que se presta a escuchar las lecciones de su maestro, también puede marchar, pongamos por caso, a pasear por el campo o a beber una copa de vino. Por tanto, el alumno es libre y responsable de su condición y no se parece al esclavo más que el pájaro se parece al león.
A.S.: -Pero, maestros, si bien es cierto todo lo que afirmáis, y no sólo eso, sino que siendo cierto es además bueno y justo, sigo sin comprender cómo puede ser bueno y justo que un alumno deba renunciar a su libertad para satisfacer los apetitos de otros…
A.: -A veces, Alelao, me pregunto cómo acepté de tu padre tu tutela por tan escasa cantidad de dracmas. Y es que, bien lo sabes, mi paciencia tiene un límite y es el que fija la impertinencia de tus palabras…
E.: -Buen Axilas, eres injusto con el hijo de tu amigo. Bien sabes que si un alumno se muestra débil en repetidas ocasiones, la falta no recae ni en el maestro ni en el alumno. Del mismo modo, el pastor que trata de enseñar a su ovejas el arte de la geometría no es culpable de que sus ovejas no aprendan, pero tampoco sus ovejas lo son de no aprender…
A.: -Cierto, no sería culpable de la falta de aprendizaje de sus ovejas, poro sí de su elección, y es que habiendo elegido ovejas como alumnos, mostraría una gran falta de sensatez… Pero no nos desviemos del asunto, y es que si bien la libertad es un tema amplio y que concierne a la elección, sea de ovejas, sea de actitudes, el que nos pertoca es el problema del parangón del alumno con el esclavo…
E.: -Así es, y es que lo que Alelao preguntaba era la causa por la que tú afirmabas que un esclavo no es como un alumno, y que la renuncia de uno no es equiparable a la renuncia del otro…
P.: -Cierto, esa era la pregunta y la duda que, como alumnos nos obliga a cuestionar…
A.: -¡Qué villano el hombre al que justa oír sus palabras vacías por el mero placer de hablar…
E.: -Ciertamente, resolvamos la cuestión que hasta este lugar alejado nos ha: traído y tratemos de una vez de llevar a cabo lo que hemos venido a hacer aquí. Pues, bien la libertad del esclavo no es tal, puesto que como esclavo no es, libre, Y sus acciones vienen dictadas por la libertad de otro , Por el contrario, el alumno es libre en cuanto que hace lo que la libertad de otros dictamina no por obligación sino por elección, y es que si no desea hacer lo que su maestro lo sugiere, puede simplemente marchar por donde ha venido o por donde le venga en gana…
A.: -Por ello, el alumno que dice que renuncia a su libertad por causa de su maestro miente, ya que libremente renuncia o dice que renuncia, pues claramente su voluntad es la que le guía en su elección.
AS.: -…
E.: -Así, el esclavo que no cumple es castigado severamente en contra de su voluntad, mientras que el alumno que no cumple, simplemente no es premiado con el amor,de su maestro…
P.: -Cierto, pero…
A.: -Guarda silencio, Pedón, o no solo no serás premiado. sino que además recibirás un correctivo que no olvidarás. Y es que el diálogo, si eterno, recuerda más al infinito rumor de las esferas que al habla de los hombres, y bien es sabido por-todos que, el habla debe ir acompañada del gesto, y si lo dicho es bueno y justo, así ha de ser lo hecho…
E.: -Y por tanto, bienamados alumnos, o como el alumno desobediente. del que hablábamos, os marcháis por el camino por el que hemos llegado aquí, o bien, y haciendo uso de vuestra libertad como el buen alumno, os despojáis de vuestras túnicas y os disponéis a reemprender, en el punto en el que lo dejamos, nuestra ejemplificación del buen y el mal amor entre los hombres buenos y justos…
Diálogos Escróticos, De rerum falli, Libro VIII, 216-218 h. Escrotos de Tebas, 378-321 a.C.
1 Término griego que, como es sabido, provocó una gran polémica entre Heidegger y la escuela de Baviera (1936), y que se resolvió con una doble traducción: en un contexto ético, se acepta el significado de “justedad en la medidaâ€Â, mientras que en un contexto político-estético se interpreta como “bello en la medida de lo justoâ€Â. N. T
Miércoles, 20 de Febrero de 2008 a las 12:27 am.
delirante!!!!!!!!!!excelente!!!!!!!!