Todas Putas

Todas Putas
Todos habréis leido o oído todo el revuelo que se ha montado acerca del libro de Hernán Migoya,Todas Putas. Reacciones desproporcionadas donde las haya, y eso criticamos en el siguiente artículo. Os recomiendo antes que los que no hayáis leido el relato, lo leáis.

Aquí teneis el relato completo.

La editorial Cobre ha decidido sacar al mercado la segunda edición del libro Todas Putas de Hernán Migoya, la noticia podría terminar aquí como si fuera un breve de un periódico, pero el hecho relevante es que la editorial se ha “atrevido” a lanzar una nueva edición.

La publicación de la primera edición levantó un alud de críticas e insultos tanto al autor, Hernán Migoya, como a una de las socias propietarias de la editorial Cobre, Miriam Tey, que casualmente es la directora del Instituto de la Mujer. El hecho en sí, para los que no lo sepáis, que debéis ser pocos, es que en ese libro a parte de una connotación misógina global, uno de los relatos ha desatado una gran polémica. El relato se llama “El Violador”, y hace una apología de la violación desde el punto de vista de un violador. Hay frases como: Ahora que los negros son buenos y los maricones unos seres muy simpáticos, a ver si la sociedad decide de una vez que no todos los violadores somos mala gente. La frase en sí puede parecer y parece muy fuerte, cosa que puede ayudar a satanizar al autor descontextualizando párrafos de su relato. Pero si se lee el relato entero, uno se da cuenta que lo que está haciendo el autor es ir más allá que una simple y mal interpretada apología de la violación. Trata la relación entre hombres y mujeres, y todas las mentiras, engaños e hipocresía que las acompañan. Y la violación es un simple ejemplo irónico.

A parte de esto, hay otra cuestión a hacerse al oír las críticas. ¿Desde cuando es valido condenar algo que es ficticio como un relato o un libro?, ¿en qué nos basamos para la condena?, y ¿denunciamos al autor o al personaje?. No hay que extrapolar las opiniones de un personaje de un relato a las del autor, ya que si se hace así muchos autores podrían haber sido condenados a la hoguera, a la guillotina o al fusilamiento (técnicas más propias para este tipo de censuras), entre estos autores a satanizar podrían estar Dostoievsky, Nabokov o Burguess para mencionar alguno. Además, no nos engañemos, todas las críticas se han hecho por el simple hecho que una de las editoras es la directora del instituto de la mujer, y están realizadas por partidos políticos (PSOE, IU) o por personajillos indeseables que pertenecen a la política (Ana Botella), y las críticas quedan reducidas a una cuestión política, y todo el mundo sabe que los políticos por quedar bien con la sociedad en asuntos como éste son capaces de lamernos el culo.

Enlazando con este tema salió hace unos días un estudio de la Universidad Ramon Llull donde se afirmaba que el 14 % de las películas de Almodóvar están ocupadas por las drogas, y en el mismo informe aseguran que este dato es excesivo. El propio Almodóvar contestó a ese informe preguntándose si el estudio ¿denuncia el exceso de drogas en la ficción? Y si ¿es posible y legítima esta denuncia?

Estamos ante casos de censura al más puro estilo inquisitorio. Los que piensen que la censura era cosa del pasado, tienen razón el único problema es que estamos volviendo a él en todos los aspectos.

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